dijous, 12 de juny de 2014

L@s niñ@s. Ell@s aprenden y se forjan, nosotr@s aprendemos y nos maleamos.




Tengo el instinto maternal en el culo y el culo en París, sin embargo, en lo humano, si algo me parece sublime, son los niños.



Sin ellos nada tiene sentido.






Obsérvalos, escúchalos... podemos aprender mucho.  
















De nuestro lado oscuro y del más luminoso, de las cosas que son importantes y las que no, de la alegría y la tristeza, de la bondad y, porque no decirlo, de la maldad, 



esa que todos llevamos intrínseca en nuestro ser, probablemente por nuestro paso por las cavernas (pura cuestión de supervivencia).  




El hombre es el único animal que no nace “predeterminado”,  y al que más, y a la vez menos (supuestamente por nuestra innata inteligencia), le cuesta adaptar/se al medio.  Nace aprendiendo y, hasta su muerte, seguirá aprendiendo. 
  


Ell@s aprenden y se forjan, nosotr@s aprendemos y nos maleamos.

 






Decidimos por ellos, todo, ni siquiera pueden escoger si dos papás, dos mamás, o un papá y/o una mamá, o solo un papá y un tubo de ensayo/vientre de alquiler, o solo una mamá y otro tubo de ensayo/donante anónimo de semen...








No nos deben nada, no pidieron venir, ni cuándo, ni cómo, ni dónde, tú les debes todo, y si no somos capaces de cuidarlos, de protegerlos, de educarlos con todo el amor posible y un poco más, no somos nadie, si les machacamos con nuestras frustraciones sin respetar su carácter, 
si no somos capaces de reconocer sus capacidades y sus limitaciones, para encaminar SU futuro, no nos podemos llamar adultos.






Les trasmitimos nuestras enfermedades, nuestra raza, nuestro origen, la religión o el ateísmo, nuestro idealismo, nuestros miedos, la nariz, los pies, nuestra cultura, nuestra lengua..., 





lo mínimo que debemos hacer es facilitarles el conocimiento y la educación, darles acceso a la naturaleza, el arte, la ciencia, la historia..., 



que sepan que hay otros mundos y no están en tí, para que ellos, cuando llegue el momento,  puedan decidir con criterio el camino a seguir.  

Y tú, calladit@ y apoyando, aunque creas que el ostión va a ser de órdago, y si así fuese, tú, de nuevo, calladit@ y empujando, más si cabe...


















L@s niñ@s son nuestro tesoro, un espejo en el que mirar el niñ@ que fuimos y como lo vivimos, un prismático –a menudo invertido- de lo que nos hubiese gustado ser y que, quizás por ellos, ya nunca seamos;  


el oráculo vital que nos recuerda que podemos hacer y que no, para equivocarnos lo menos posible; porque equivocarte te equivocarás, porque incluso sin equivocarte, nada te garantiza que cuando crezca ni siquiera parezca que lo has hecho medio bien, pero debes intentarlo...



Instintos irreprimibles aparte, hay que ser o muy valiente o muy egoísta o ignorante para ser m/padre..., 







pero ya que nos ponemos, sé responsable, de nosotr@s depende su felicidad, 
pero de ellos dependerá nuestro futuro, 
y esa es mucha carga para seres tan pequeñit@s...















L@s niñ@s. mmha (mouhArt) 21/04/2014 
















(Algun@ se preguntará qué cómo me atrevo a hablar de esto sin tener hij@s.  Será porque no me dirijo solo a papás y mamás, ni pretendo dar lecciones a nadie (cada casa es un mundo), y, sobre todo, porque hablo como hija, como ex-niña, como observadora, como educadora, y como persona, que no es poco. 
Por otro lado, sin tirantez, estamos en un blog “Íntimo y PERSONAL”.  Aunque si así lo decido, como adulta que soy, me lo puedo llevar a cualquier otro... J)



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