dimecres, 28 d’agost de 2013

"El corazón fue hecho para romperse" (Oscar Wilde), como todo lo demás...


Cuando algo que tiene valor en tu vida se rompe, una vez asimilado el disgusto, tienes dos opciones, tirar los trozos a la basura, continuar y olvidar, o intentar arreglarlo, en el supuesto de que aparente tener  arreglo, claro.

Aun en ese supuesto de que tenga posible arreglo, pueden ocurrir  dos cosas, que efectivamente lo arregles a la primera y que las huellas del destroce sean casi inapreciables, y recuperes  parte de la ilusión, o bien que pese a tus intentos no haya manera, el pegamento no engancha..., los trozos no encajan...

Intentar arreglar algo que no quiere ser arreglado es agotador, la paciencia para continuar esforzándote es proporcional al valor que lo roto tiene para ti, y, evidentemente,  a la resistencia que te encuentres.
 

Lo más triste es que da igual si se trata de un amig@, un amor o un herman@, por quienes hubieses vendido tu alma, o el jarrón divino de tu abuela, si no tiene arreglo, no lo tiene.
 
 
 



 

"Los corazones están hechos para ser rotos" (Oscar Wilde), como todo lo demás